Panorámica polar de la Plaza Mayor de Salamanca

Planeta Plaza Mayor

Hace ya algún tiempo experimenté con fotos panorámicas en Aranda de Duero, incluyendo una “panorámica polar”. El caso es que aprovechando uno de mis viajes a Salamanca decidí tomar fotos pensando en hacer una de la Plaza Mayor. Es un sitio muy fotogénico, y me parecía que debía quedar muy bien (teniendo en cuenta su simetría, su perfil tan característico…) en una panorámica de ese tipo.

Así que haya fui. Tomé 8 fotos (los 4 laterales y las 4 esquinas), procurando mantener cierta consistencia en la iluminación, el encuadre… luego ya fue todo seguir el manual. La verdad es que no me costó mucho trabajo, las fotos encajaron bien, y el resultado no está mal, ¿no?

Composición abstracta a partir de una foto

Simetría de hojas 2

Ayer, no sé muy bien por qué, me dio por trastear un rato con photoshop. A partir de unas otoñales fotos de hojas que había hecho un par de días antes, me puse a jugar. Corté un trozo cuadrado de hoja, y lo copié cuatro veces para conseguir un curioso “efecto espejo”. Y aunque el resultado ya estaba curioso, no paré. Dupliqué la forma recién creada, la giré y la superpuse a la anterior. Jugando con los modos de fusión de capas… et voilá!!

Saqué un par de versiones, aunque obviamente se podrían haber hecho infinitas, jugando con distintos filtros, aplicando distintos modos de fusión, degradados… lo que uno quiera. La textura de la hoja seca, con sus nervios y sus colores, se transforma en una composición geométrica que mantiene la esencia (los mismos nervios, los mismos colores) pero alterada completamente en su forma.

En fin, fue un rato muy agradable de experimentación, y creo que con unos resultados más que curiosos.

El mundo de Instagram

Instagram es una aplicación fotográfica para el móvil. Primero llegó al iPhone, luego a los teléfonos Android. Un gran éxito, que yo observaba desde fuera. “¿Y para qué quiero yo eso? Valiente chorrada” (soy un visionario :D). En fin, no le veía la gracia a un sitio donde publicar fotos del móvil, encima todas en formato cuadrado y con filtros predeterminados. Para las fotos “buenas” ya tenía Flickr (o 500px más recientemente). Y fotos con el móvil… no hacía más que alguna personal (si no había otra cámara por medio) o alguna imagen casual para ilustrar algún tuit.

El caso es que al final de este verano me bajé la app para el teléfono. Y… vaya, he de reconocer que estoy en cierto modo “enganchado”.

Como decía antes, nunca había concebido el móvil como una cámara para “hacer fotos buenas”. No sé por qué (evidentemente la calidad de imagen no va a ser lo mismo que una réflex, pero ya no son las cámaras de los móviles de hace 5-7 años). Y el hecho es que, como dice Chase Jarvis, “la mejor cámara es la que llevas encima”. Y la realidad es que el móvil lo llevas permanentemente encima, lo cual de repente expande de forma enorme las posibilidades de “hacer fotos”.

Empiezas a mirar, en el día a día, con otros ojos. Buscando fotos. El resultado técnico no te importa demasiado, y tampoco que tenga el “retoque perfecto” (por eso los filtros estandarizados te bastan y te sobran). No son fotos que pretendas imprimir, ni vas a subirlas a Getty para (intentar) venderlas. Son, por así decirlo, “estudios” como los que hacían los pintores. Entrenamiento, no más.

Pero por otro lado, un entrenamiento agradecido. El componente social de Instagram, con gente que le da al “corazoncito” cuando le ha gustado tu foto, o que de repente te comenta, supone un agradable e inmediato refuerzo. Y tú también echas un vistazo por ahí, a ver si hay fotos que te gustan, para dejar constancia. Es, en el fondo, el mismo componente social que algunos encuentran en Flickr o 500px (aunque confieso que yo nunca he explotado mucho esa vertiente), pero todo metido en una aplicación sencilla y usable en tu móvil.

En fin, que estoy hecho un instagrammer :D

Hacer fotos de rayos y centellas (tormentas)

Tormenta

La otra noche se empezó a formar tormenta de verano, de ésas que vienen con nubes oscuras, ventarrón, y ruido lejano de truenos. Así que aproveché a salir a la terraza y ver si era capaz de fotografiarlo en condiciones… y oye, el resultado no está mal, ¿no?

Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo sacar una foto a un rayo. La idea de esperar a verlo para disparar… no funciona. “Más rápido que un rayo”, dicen… bueno, pues la cámara haciendo la foto no lo es. Además, habría que ser extraordinariamente preciso para captar el rayo a una velocidad normal… Así que el truco está en poner una velocidad de disparo larga (p.j. yo utilicé 5″ por toma) para captar el rayo, y además en disparar “preventivamente”: es decir, darle al botón y confiar en que durante esos 5 segundos salga un rayo.

Suena aburrido… y en cierto sentido lo es. En el rato que estuve, saqué unas 100 fotos (clic-espero cinco segundos a ver si cae un rayo-cloc;). De las cuáles, en apenas 6 se ve algún rayo (las otras 94, mero cielo oscuro). Aun así, en una noche tormentosa como ésta, no es difícil que antes o después, acabes cazando un rayo. El resultado de una de esas fotos sería, por ejemplo, éste (así es tal cual salió de la cámara: que no está mal por sí misma)

La cuestión es que, para darle más dramatismo a la imagen, mi idea era fusionar varias “fotos con rayo“, para crear una única más espectacular (obviamente, esto implicaba el uso del trípode “quieto-parao” para que todas las fotos fueran iguales… además de que ya era imprescindible el trípode de por sí para hacer una foto de 5″). Y eso es lo que me puse a hacer, experimentando con los modos de fusión. En este caso era el modo “Screen” el que me pareció que daba el mejor resultado (nada fácil, teniendo en cuenta que en cada foto las nubes estaban en un sitio o en otro, y el efecto que cada rayo tiene iluminando lo que tiene alrededor). Luego ya fue cuestión de adaptar contraste, tono, saturación… hasta llegar a un resultado que me dejó contento.

La verdad es que fue un experimento entretenido, incluso aunque a ojos de mi mujer corriese el peligro de que “me partiera un rayo”. Otro día sería divertido hacerlo en campo abierto, con una mayor perspectiva de la tormenta… ahí sí que se tienen que ver rayos por doquier.

Foto al toro de Osborne

El toro al atardecer

Probablemente sea una foto típica. Pero quizás por eso mismo tenía ganas de hacerla. El hecho de viajar por estas carreteras de España y encontrarse por aquí y por allá (hay 90 toros por ahí) al “toro de Osborne” me hacían pensar “algún día tengo que pararme a hacer una foto”. Pero claro, tampoco es fácil. Porque vas con el coche y ves el toro, pero no tienes ocasión de investigar “cómo llego hasta él”… hasta que te pones.

Éste en concreto está en la A1, en Segovia, a la altura del kilómetro 123 en Fresno de la Fuente. Un camino que sale desde el pueblo y que transcurre paralelo a la autovía permite, cruzando un puente, llegar prácticamente a los pies del toro. Sólo una valla (fácilmente “saltable”, si te pones; yo no lo hice) te aleja apenas 4-5 metros. Así que aprovechando un domingo por la tarde, allí me llevé a toda la familia. El sol del atardecer, y un cielo con nubes le dieron un toque especial. Y un poco de postproducción hizo el resto.

Autorretrato con iluminación trasera

Autorretrato 2012

Hace unos días dediqué un rato a hacerme un autorretrato. Me gusta ir actualizando mi “foto de perfil” en las redes sociales para ir reflejando un aspecto medianamente actual (hay gente que tiene puestas fotos que no concuerdan mucho con la realidad…). El caso es que tocaba ya la de 2012, y me puse a ello.

Aparte de las “dificultades” habituales (preparar la cámara para que enfoque en la zona en la que tú estás, disparar con el autodisparador, preparar una iluminación principal medianamente útil… y posar con un gesto que parezca natural, algo complicado!!), esta vez intenté probar algo que había visto en varios sitios pero que nunca había puesto en práctica: la iluminación trasera.

Si os fijáis bien, en la parte izquierda de la foto se ve cómo mi cabeza está perfilada por una luz, y cómo este efecto permite separar al sujeto del fondo. Sin él, el riesgo es que siendo la zona en que la cabeza no está iluminada por la luz principal (que viene desde el otro lado), ésta y el fondo oscuro se confundan. Sin embargo, poniendo un flash detrás de la cabeza y disparándolo en remoto, se consigue que ese haz de luz perfile la cabeza y marque claramente la diferencia entre el sujeto y el fondo.

La verdad es que para lo precario de la sesión estoy bastante satisfecho con el resultado, y especialmente con haber probado por primera vez una técnica de iluminación.

Retratos del revés

Hace unos días vi por ahí esta colección de fotos de “famosos al revés“. Un efecto curioso, con resultados entre divertidos e inquietantes… el caso es que me dije “eh, esto tengo que hacerlo yo”.

Y dicho y hecho, aquí estoy yo “al revés”.

La verdad es que no tiene mucho misterio.

  • Se trata de tomar cualquier retrato, y se generan dos capas iguales. La de abajo será la base “al revés”, y la de arriba la foto original.
  • A la capa de abajo hay que darle “todas las vueltas posibles”: es decir, primero rotarla 180º (para ponerla del revés) y segundo (e importante) voltearla horizontalmente (para que luego al superponer la foto original coincida la orientación de las luces y las sombras y el efecto sea más verosímil).
  • Después, a la capa de arriba hay que crearle una máscara de capa (para poder ajustar el encaje entre una y otra), y alinearla (para que los ojos, nariz, boca… queden en una posición centrada respecto a la cara de la base). A partir de ahí ya es todo cuestión de jugar con los pinceles en la máscara de capa, para lograr una transición suave entre lo de arriba y lo de abajo.

Mi querida fotografía

Esto de aquí es mi primer experimento de “dear photograph”. Dear Photograph es una web que recopila un tipo de fotos muy concreto. Se trata de coger una fotografía en papel, irse a la misma localización donde se tomó originalmente, y tomar una nueva fotografía superponiéndola al escenario actual. Fotográficamente hablando, no deja de ser un pequeño experimento (de buscar la localización, jugar con las perspectivas y las focales, etc.), pero aviso que el efecto puede ser bastante impactante, sobre todo para los que sean sensibles a la nostalgia. Y es que ver superpuestas escenas del pasado y del día de hoy y establecer comparaciones, ver a seres queridos que ya no están, y niños que crecieron, y… tiene su efecto.

Aprovechando que el fin de semana estuve en casa de mis padres, “hurté” una foto del pasado (esto será 1991 o 1992). Aquí estoy yo con mi padre y mi hermana, posando en la Plaza Mayor de Salamanca (debía ser Semana Santa). Y me fui a la misma plaza, foto en mano, a intentar replicar el efecto “dearphotograph”.

No fue sencillo, y no estoy muy satisfecho con el resultado. El principal problema que identifiqué, creo, es que la foto original estaba tomada con un angular demasiado grande. Es decir, que en la foto aparecía “mucho escenario”. Como consecuencia, para intentar cuadrarla con la foto actual (que encima hice con la compacta; si la hubiera hecho con la réflex podría haber puesto también yo un angular mayor para equilibrar la cosa), tuve que acercar mucho la foto a la cámara, prácticamente “tapando” toda la escena (y perdiendo gran parte del atractivo de la foto, que es “cuadrar” una con otra). Viendo los ejemplos que aparecen en la web, se ve claramente que en general la foto en papel ocupa sólo una parte del resultado final (mientras que en la mía ocupa casi todo el espacio).

Para la próxima vez, tendré que buscar una foto que esté hecha con una focal más grande, y además hacer la toma yo con un angular mayor. Creo. Seguiremos experimentando.

I wanna rock

I wanna rock

Cómo es la vida. Un día estás haciendo fotos a tu precioso bebé, y sin darte cuenta se te vuelve un macarra. Vale, la guitarra es de juguete. Y el fondo es un montaje. Pero será cuestión de meses…

De esta foto hay cuatro cosas que desde mi punto de vista merece la pena comentar:

  • El gesto: para conseguir un gesto, una expresión, que la posición de las manos esté en un sitio correcto… es cuestión de hacer muchas fotos. Supongo que un modelo profesional hace que el porcentaje de fotos buenas / fotos descartables aumente, pero aquí había que intentarlo de la mejor manera posible… cuestión de pedirle al niño que se divirtiera, y de ir haciendo fotos. Con suerte, alguna cuadra.
  • La composición, con el niño desplazado a la izquierda, ocupando la línea de los tercios al igual que la cama, equilibrando ligeramente la foto con el mástil de la guitarra. Es curioso como este tipo de cosas las vas haciendo cada vez de forma más inconsciente.
  • La iluminación: siendo en interior, hacía falta flash. Estaba montado en la cámara, pero en vez de dirigirlo directamente al sujeto, estaba dirigido hacia atrás y a la derecha. De esta forma, el flash rebota en las paredes del cuarto y lo que es en origen una pequeña fuente de luz concentrada se transforma en una fuente de luz mucho más grande. De esta forma, conseguimos una iluminación mucho más suave y difusa. La (escasa) luz ambiente que había (la lámpara del cuarto) prácticamente no influye nada, ya que los parámetros manuales de la cámara estaban configurados de forma que, sin el flash, la imagen estaba prácticamente oscura.
  • El fondo: la pared es blanca. El fondo lo introduje con photoshop, a partir de una ilustración que encontré por ahí. Pero en vez de meterla “a capón”, jugué con los modos de fusión de capas (en este caso “Darken”) para hacer que sólo las partes oscuras del dibujo (los trazos) fuesen visibles, mientras que en la parte clara (el fondo blanco) seguiría prevaleciendo la pared original. De esta forma, la sensación es mucho más real (se perciben las sombras, el ligero degradado de la iluminación, e incluso la suciedad de la pared). Lo demás era cuestión de trabajar bien la máscara de capa que permitiera que el niño, la cama, la guitarra… permanezcan en primer plano.

Fotos en la cartera

Nunca he llevado cartera. Siempre me ha parecido un chisme que abultaba mucho, y yo siempre procuro ir con lo mínimo imprescindible en los bolsillos. Así que nunca “disfruté” de esa bonita costumbre de llevar unas fotos de tus seres queridos siempre a mano. Costumbre que, por otra parte, nunca entendí desde fuera. ¿Era algo sentimental, para “sentirte cerca” de los tuyos (aun cuando los vieras a diario? ¿O mera utilidad, para enseñarles cuando se presentara la ocasión?

El hecho es que gracias a los móviles y sus cada vez mejores prestaciones en términos de visualizadores de imágenes, las fotos han migrado desde la tradicional cartera al smartphone. Pero… ¿qué fotos?

Precisamente hoy he dedicado un rato a actualizar y ordenar un poco las fotos que llevo de “cartera” en el móvil. Son un puñado de fotos representativas: padres, hijos, mujer… ¿Que por qué las llevo? Pues no lo sé. Supongo que me gusta mirarlas de vez en cuando. Y enseñarlas también. Cualquiera de los dos motivos puede resultar un poco “pueril”, no sé, pero el hecho es que me gusta tenerlas ahí. Y ya que te pones, no está de más tenerlas mínimamente actualizadas y ordenadas.

Lo bueno de “dedicarse” a la fotografía (como hobby, ya sabéis) es que frente a las tradicionales “fotos de carnet” o “fotos de fotomatón”, puedes llevar algunas fotos más bonitas. No en vano te dedicas a hacer cientos de fotos al cabo del año… ¡alguna saldrá digna de ir a la colección de “selectas”! Así, de paso que presumes de lo guapos que están tus niños, presumes también de “y estas fotos las he hecho yo”. Sí, lo sé. Esto sí es pueril.