Posando para la foto

Estoy unos días de vacaciones en casa de mis padres. Como suele ser habitual, la casa está llena de recuerdos acumulados a lo largo de toda una vida, incluyendo muchas fotos. Me he estado fijando en ellas, y me he dado cuenta de que el 99% de ellas responden a un patrón común: son fotos “posadas”. Me refiero a esas fotos, individuales o de grupo, en la que los sujetos miran a la cámara, ponen su “sonrisa de foto” y su “pose de foto”, permanecen quietos durante unos segundos y dicen “patata”. Por haber, hay incluso unas cuantas fotos de carnet de varios miembros de la familia a distintas edades (incluyendo, claro, unas cuantas mías).

Lo cierto es… que no me gustan demasiado. Es verdad que es una costumbre eso de “sacarse una foto”, normalmente para celebrar alguna ocasión especial (cumpleaños, navidades y eventos similares), o cuando uno va de viaje. Pero, para mi gusto, son fotos “falsas”, poco naturales. Sí, certifican eso de que “yo estuve allí” y/o “yo tenía esta cara”, sirven como testigo de un momento determinado. Pero no transmiten casi nada aparte de eso.

Me gustan mucho más las fotos más naturales, las fotos que reflejan un gesto espontáneo, una interacción, un cruce de miradas, una sonrisa no forzada, una postura no preparada para la foto… ésas son las fotos que me gusta sacar, y ésas son las fotos que me gusta colgar en mis paredes o regalar. Aunque claro, son fotos mucho más difíciles de conseguir.

Bolardo de Santoña

Bolardo

Santoña, en Cantabria, es un lugar curioso. De origen marinero, con una importante industria conservera, ha evolucionado (sin perder sus señas de identidad: el puerto y la lonja siguen moviendo toneladas de mercancía) para integrar también el perfil turístico: puerto deportivo, parque natural de las marismas, los fuertes militares napoleónicos convertidos en centros culturales, esculturas por doquier, paseos para turistas… Todo ello alrededor de su agradable paseo marítimo, adornado con bolardos como éste, a cuyos pies hay una pequeña playa que sólo aparece con la marea baja.

Y este bolardo (o noray, como por lo visto también se llama) refleja para mí esa doble identidad. Alejado de su uso original (servir como amarre para las embarcaciones), sigue en su posición, ahora como ornamento. Evolución e integración de distintas realidades, pero siempre con el mar como protagonista.

El viaje de la visión

Una de las cosas que tiene esto del hobby fotográfico es que te apetece leer sobre ello. Yo voy leyendo libros aquí y allá: que si un manual genérico sobre fotografía, que si un libro más específico de iluminación, o de macrofotografía… Normalmente incluyen algunas cosas que ya sabes, otras que vas aprendiendo… pero estos días he dado con un libro que además me ha hecho reflexionar. Se trata de “Within the frame: the journey of photographic vision“, de David Duchemin.

Duchemin centra gran parte del libro en un concepto, la “visión“. La idea de que una fotografía es un instrumento de transmisión de sensaciones, y que el fotógrafo es el encargado de identificar la esencia (de un lugar, de una persona, de una situación) y crear (a través de la técnica, la composición, la iluminación, incluso la post-proudcción) una imagen que consiga que otros, al verla, perciban y sientan dicha esencia.

Digo que este libro me ha hecho reflexionar porque, hasta ahora, mi acercamiento a la fotografía está siendo muy “técnico”. Estoy aprendiendo las bases de la composición, de la exposición, de la iluminación, del retoque… despacito y con buena letra. Pero no me había parado a pensar que todo eso no son más que medios para alcanzar un determinado fin. La idea de que primero hay que pensar en el sentido que se le quiere dar a una imagen, y después poner todos los elementos técnicos a trabajar para dar forma a esa visión, es nueva para mí. Hasta ahora era algo que no me había planteado conscientemente. Si acaso, en alguna ocasión puede haber surgido de forma inconsciente/intuitiva dando lugar a fotos que luego, al mirarlas, me hacen pensar “mira, esta foto parece que transmite algo”. De hecho, revisando ahora algunas de las fotos que más recuerdo, me doy cuenta de que precisamente las recuerdo porque hay una conjunción de factores (expresión, composición, técnica, iluminación, post-procesado) que se han alineado (insisto, en mi caso de forma inconsciente/intuitiva) para crear una imagen más “memorable”.

Me queda mucho, muchísimo por aprender en el ámbito de la técnica. Pero el libro de Duchemin me ha abierto los ojos a este mundo de la “visión”, que también tendré que empezar a desarrollar poco a poco. Curiosamente, tengo la sensación de que no son dos mundos en conflicto, sino más bien complementarios: tratar de plasmar de forma consciente una visión en una imagen me va a ayudar a desarrollar más y mejor la técnica, porque servirá para enfrentarme a mis limitaciones (“quiero transmitir esto, y para ello necesito aplicar estas técnicas que desconozco así que voy a aprenderlas”). Y en paralelo, cuantas más técnicas aprenda, más alternativas tendré a mi disposición para plasmar una determinada visión.

En fin, no sé, tengo la sensación de que este libro ha supuesto dar un paso importante en mi concepción de la fotografía.

Hiphop day

Hiphop

Esta semana se celebra en Aranda la tradicional “Semana Joven”, con actividades, conciertos y saraos varios a lo largo de los días. Y hoy estaba previsto el “Hip hop day”, consistente en una exhibición de graffiti, breakdance, hiphop, skate… lo que viene a denominarse “cultura urbana”. La verdad es que me ha resultado curioso ver por la plaza a toda la chavalería, gente que normalmente anda a su bola por otros rincones más retirados del pueblo y que hoy se han adueñado del espacio central. También llama la atención cómo una actividad que parece por definición “alternativa” y “contracorriente” toma el lugar protagonista del pueblo, con el beneplácito del Ayuntamiento… ¿un contrasentido? No sé, quizás es que yo esté ya mayor (o que en realidad nunca fui joven, al menos si por “ser joven” se entiende todo este tipo de cosas). Pero desde luego ha dado colorido a la tarde.

Podéis ver más fotos del hiphop day en flickr.

Primera comunión

Primera comunión

La hija de unos amigos de mis padres celebraba por estas fechas su primera comunión. Y una de las cosas que querían tener como recuerdo era una foto de los distintos complementos usados por la niña en la celebración: un zapato, diadema, guantes, flor… así que me puse a ello. Para hacer esas fotos, usé una caja de luz que le había regalado a mi padre unos meses antes, y como fuente de iluminación un foco halógeno de obra.

Lo bueno de la caja de luz es que actúa como difusor, proporcionando una iluminación bastante homogénea. Sin embargo, el foco halógeno tampoco es que sea una fuente de luz muy potente, lo que me obligó a trabajar con ISO elevado (en esta foto, 1600) y apertura bastante grande (f3.2 en esta foto), a fin de poder obtener una velocidad de obturación digna (en este caso 1/200) para poder hacer las fotos a pulso. Es verdad que podía haber utilizado el trípode y así permitirme velocidades más lentas sin riesgo de trepidación, pudiendo entonces reducir el ISO (menos ruido, aunque la verdad es que mi cámara nueva lo gestiona bastante bien) o reducir la apertura (obteniendo una mayor profundidad de campo… ahí sí que creo que la foto hubiese ganado más).

Otro reto de esta sesión tuvo que ver con la composición. Al final había una serie de elementos que había que colocar para que se vieran todos, y además quedase una foto bonita y equilibrada. La verdad es que las fotos que más me gustaron fueron como ésta que muestro, en la que en vez de poner todos los complementos usé sólo un par de ellos. Me pareció mucho más sencillo lograr una composición decente con pocos elementos que cuando lo intenté poniendo diadema, guantes, zapato, flor… que acababan amontonándose de forma poco estética.

En fin, fue una sesión improvisada, un poco “aquí te pillo aquí te mato”. Creo que si lo hubiera planificado mejor, hubiese podido sacarle mejor partido. Aun así, creo que las fotos cumplirán su cometido.

Llanto

Llanto

Los niños lloran. Dicen que es su forma de expresar muchos sentimientos, la mayoría de los cuales aprendemos a encauzar de otras formas cuando crecemos.

El perro fiel

Perro fiel

Paseando por la muy marinera villa de Santoña llamó mi atención una escultura de un perro. “Qué original”, me dije. Luego, me acerqué a ver de qué se trataba; una escultura en homenaje a todos los marineros que nunca volvieron a casa. Y se me encogió el corazón.

Yo soy de secano, y no he vivido para nada cerca de la cultura del mar. Sin embargo, no es difícil sentir simpatía hacia la dura profesión del marinero. Gente que abandona tierra por largas temporadas, que pasa semanas flotando a merced del mar mientras deja atrás a sus familias. Y el mar, por mucho que haya avanzado la tecnología, sigue siendo naturaleza en estado puro. Y a veces golpea, sin piedad.

Me suena haber visto en otros sitios esculturas en este sentido, que rinden homenaje tanto a los marineros que parten como a las famlias que les esperan. Pero ésta del perro tiene un significado especial. Porque las personas tenemos capacidad de raciocinio. Entendemos los riesgos que derivan de una actividad, e incluso en la peor de las circunstancias podemos entender qué es lo que ha sucedido. Pero un perro no. Un perro sólo entiende que, donde antes estabas, ya no estás. Y volverá al puerto todos los días a ver si hoy regresas, sin comprender que eso no sucederá nunca.

Actualización: he vuelto al sitio, y he copiado el texto de la placa de la escultura. Dice así:

“Según la tradición, estas piedras formaron parte del primer muelle de fábrica del puerto de Santoña, en el siglo XVII. De ellas partieron pescadores, marinos y navegantes santoñeses que con su esfuerzo y destreza ennoblecieron el nombre de su villa. Santoña recordará siempre a quienes de entre ellos no pudieron regresar para reposar en su tierra”

Mis fotos en la web del ayuntamiento de Aranda

Ayer entré en la web del Ayuntamiento de Aranda de Duero para consultar una cosa, y me sorprendió su remozado aspecto. Lo cierto es que ya había oído noticias de que iba a ser rediseñada, pero no sabía cuándo. “Ah, pues no está mal”, pensé. Pero de pronto… “coñe, esa foto… se parece a una mía… anda… y esa otra… y ésa…”. Me fui a mi flickr a buscar las originales, para asegurarme; al fin y al cabo, tampoco es que sean unas fotos tan “exclusivas”… pero comparando una a una, no cabía ninguna duda. ¡Eran mis fotos!

El primer sentimiento fue de indignación. ¡Qué morro! Han cogido mis fotos y las han usado así, sin más. Vale que yo las comparto con licencia Creative Commons, en la que sólo pido reconocimiento de la autoría… ¡pero ni eso!. Así que me puse a buscar en la web alguna dirección de contacto a la que hacer llegar mi queja… hasta que entré en la nota legal y allí vi que, “respetando la propiedad intelectual de terceros, ArandadeDuero.es comunica que se han utilizado recursos gráficos recopilados de los siguientes sites”, entre los que se menciona mi perfil en Flickr. Por lo visto, entraron en el grupo de Aranda de Duero y tomaron las fotos que más les gustaron, con licencia Creative Commons.

Mi indignación inicial se difuminó. Porque lo cierto es que han cumplido escrupulosamente con las condiciones de la licencia de mis fotos: se pueden usar con atribución de autoría, y ahí está la atribución. Sin embargo, me queda un cierto regusto amargo. Porque aunque exista reconocimiento de autoría, su situación (“escondida” en el aviso legal que nadie lee) no deja de resultar un pelín intrascendente. Vamos, que “técnicamente” se cumple el requisito, pero a efectos prácticos (en términos de visibilidad y reconocimiento real para el autor) es como si no lo pusieran…

Y por otro lado… yo sé que estoy compartiendo con una licencia Creative Commons (además, nada restrictiva) y sé lo que implica; que cualquiera puede usar mis fotos para lo que quiera. Sin embargo, no acaba de parecerme del todo bien que una entidad pública, que además se habrá gastado sus buenos dineros en el rediseño de la web, haga un uso tan cicatero de las licencias. No digo ya que compren las fotos a “precio de mercado” (que obviamente me encantaría, para qué nos vamos a engañar); pero ya que vas a usar las fotos… un poco de “cariño” no hubiese estado de más. Un reconocimiento de la autoría más visible, algún tipo de aviso por su parte (no pedir permiso, porque no tienen por qué; pero eso no excluye la cortesía que es muy de agradecer), o algún tipo de detalle con alguien que, al fin y al cabo, es un convecino.

En fin, es lo que hay. Como ya he dicho en alguna ocasión, en general me gusta que usen mis fotos. Y este caso no debería ser una excepción, aunque lo cierto es que sí me ha dejado un cierto “resquemor” (un punto incoherente, me doy cuenta). Pero uno tiene que asumir que, si pone una determinada licencia a sus fotos, la gente haga uso de ella. De hecho creo que, desde el mismo momento en que publicas una foto en internet, tienes que asumir que pierdes el control sobre ella y que estás a expensas de lo que terceros quieran hacer: respetando o sin respetar la licencia (en este caso, insisto, no hay lugar a la protesta), con más o menos cortesía (en este caso, ninguna). Y si no te gusta el trato, déjalas en tu disco duro.

Al final, de esta historia me quedaré de nuevo con la parte satisfactoria: que alguien haya visto mis fotos, y las haya considerado suficientemente interesantes como para usarlas. En este caso, para algo tan visible como ilustrar la web del lugar en el que vivo. Así que, aun sabiendo que el hecho de ofrecerlas con una licencia que permite usarlas sin gastarse un euro también es un factor nada despreciable a la hora de ser elegido, sacaré pecho por la parte que me toca.

Ah, las fotos que he identificado (tanto en la cabecera de la web general como en un banner que está en portada para anunciar el microsite de turismo) son las siguientes:

http://www.flickr.com/photos/rahego/1397589097/
http://www.flickr.com/photos/rahego/2212701418/
http://www.flickr.com/photos/rahego/2119585449/
http://www.flickr.com/photos/rahego/3546324103/
http://www.flickr.com/photos/rahego/1985765941/
http://www.flickr.com/photos/rahego/1985744265/

Bonus: también hay fotos de Emper y de ferlomu

Vendo equipo Olympus

Olympus

Le estoy muy agradecido a esta Olympus. Ha sido mi primera cámara réflex (los Reyes Magos, que se portaron muy bien conmigo como siempre), y gracias a ella he aprendido bastantes cosas durante más de dos años. Sin embargo, ha llegado el momento de pasar página. Voy a cambiar de equipo fotográfico (y de marca), buscando dar algún paso más en el ámbito fotográfico, y también atraído por las capacidades de grabar video de la nueva hornada de réflex. Así que pongo a la venta todo el material Olympus que he acumulado durante este tiempo. Creo que es un equipo excelente como “primera réflex” para quien esté en las primeras etapas del proceso de aprendizaje, y se queda a un precio muy golosón (creo yo, pero qué voy a decir, que soy el que lo vende :D).

Lo que está en venta es lo siguiente (ACTUALIZACIÓN: YA ESTÁ TODO VENDIDO)

  • Kit e510, compuesto por la Olympus e510 y los objetivos Zuiko 14-42 f3,5-f5,6 y Zuiko 40-150 f4-f5,6. Con embalaje original, batería, cargador, cables, parasoles,etc… Regalo además tarjeta CF Fujifilm x100 de 2Gb y tarjeta XD de Olympus de 1Gb, y también un disparador remoto. Todo por 400 euros.
  • Objetivo Zuiko 70-300 f4-f5,6 , por 270 euros (precio especial 250 euros si se compra de forma conjunta a la cámara) 250 euros
  • Objetivo Zuiko 35 f3.5 Macro , por 150 euros (precio especial 140 euros si se compra de forma conjunta a la cámara) 140 euros
  • Objetivo Olympus OM 50mm 1.8 (objetivo manual, con anillo adaptador con confirmación de enfoque) por 80 euros (precio especial 70 euros si se compra de forma conjunta a la cámara) 70 euros
  • Flash Olympus FL36R por 175 euros (precio especial 160 si se compra de forma conjunta a la cámara) 160 euros

A todos estos precios habría que añadir coste de envío por mensajería (si se compran varias cosas juntas, lógicamente, más ventajoso saldrá el envío), salvo que alguien quiera darse una vuelta por Aranda que se lo doy en mano.

¡Me lo quitan de las manos, oigan! Interesados, dudas, preguntas… que me manden un correo a email@raulhernandezgonzalez.com

Fotografía e internet: la presentación

El pasado viernes, junto con la Asociación En-Cuadra a la que pertenezco, organizamos una conferencia titulada “Fotografía e internet” en la que yo “actuaba” como ponente. Éste es el documento que usé para la presentación, con los enlaces a los distintos sitios que iba mencionando.

La idea era plantear, sobre todo pensando en personas aficionadas a la fotografía pero no usuarias intensivas de la red, el amplio abanico de posibilidades que nos ofrece internet para aprender y disfrutar más de la afición fotográfica. La pregunta de partida era: ¿cómo sería nuestra experiencia como fotógrafos (aficionados o profesionales, que a ambos afecta) si no existiese internet? ¿de qué maneras podemos aprovecharnos de internet para mejorar nuestra experiencia como fotógrafos?

A partir de ahí, articulaba cuatro aspectos que considero relevantes:

  • Aprendizaje: la red pone en nuestras pantallas prácticamente todo lo que podamos soñar relacionado con la fotografía. Manuales, tutoriales, publicaciones periódicas, cualquier libro editado en el mundo, el trabajo de grandes fotógrafos en los que fijarnos, experiencias contadas de primera mano por fotógrafos de todo tipo y condición, conferencias y cursos en video, foros donde la interacción con otros usuarios es lo fundamental para obtener respuestas… sea lo que sea lo que necesitemos es todo cuestión de encontrarlo, porque estar seguro que está.
  • Material: desde las especificaciones completas de cualquier tipo de equipamiento, análisis independientes con tanta profundidad como podamos necesitar, experiencias reales contadas de primera mano por los usuarios… a comparadores de precios y posibilidades de adquirir material de primera o segunda mano procedente de cualquier lugar del mundo.
  • Compartir: enseñar nuestro trabajo a todo el mundo con apenas un par de clicks, usando redes sociales, blogs, portfolios… y permitir que nuestras fotos tengan un recorrido muchas veces inimaginable.
  • Sacar partido: nuestras fotos son algo más que meras imágenes, e internet nos permite sacarles partido bien para modificarlas creativamente, para elaborar con ellas todo tipo de productos… o incluso para intentar obtener beneficios económicos con su venta.

En definitiva, como decía durante la presentación, desde que yo empecé con mi afición con la fotografía no sé si he llegado muy lejos; de lo que estoy seguro es que he avanzado mucho más deprisa, y he disfrutado mucho más, gracias a la existencia de internet.