Cobrar o no cobrar, ¿ésa es la cuestión?
Llego, gracias a un tuit de Phosy, a un artículo escrito por Fernando Puche. En él, reflexiona sobre las ocasiones en las que a un fotógrafo se le pide que “trabaje gratis”, y cómo en su opinión es “una de las cosas que debíamos intentar erradicar de la prácticas fotográfica de este país” porque es una cuestión de “ética” y de “dignidad”.
Pues yo no estoy de acuerdo. Por varios motivos.
En primer lugar: yo soy completamente libre para hacer lo que me de la gana. Si quiero permitir que la gente use mis fotos sin pagar, estoy en mi derecho. Si quiero dedicar una tarde de mi tiempo libre a hacer una sesión fotográfica sin cobrar, estoy en mi derecho. ¿Competencia desleal? Para nada. Sería competencia desleal (y no en el sentido legal de la palabra) si, por ejemplo, yo cobrase por esos trabajos “en negro”, sin los costes legales. ¿Pero hacer yo lo que quiera, en mi tiempo libre, con el resultado de mi afición? ¿En qué se podría basar alguien para decirme “no, eso no lo puedes hacer, yo te lo prohíbo”?
Por esa misma regla de tres, cada uno puede hacer lo que le plazca. Si quieres cobrar porque alguien use tu foto, adelante, puedes intentarlo. Si quieres negarte a “trabajar gratis”, perfecto. Eres libre. Con tu libertad, y con la mía, se forma una curva de oferta. Se cruzará con la oferta de demanda (¿qué están dispuestos a pagar unos hipotéticos compradores, y por cuánto?). Y se llegará a un punto de equilibrio. Leyes del mercado libre. Siempre habrá vendedores insatisfechos (que hubieran preferido cobrar más por lo mismo) y compradores insatisfechos (que hubieran preferido pagar menos por lo mismo), que no participan en una transacción. Pero así son las cosas. Y si resulta que el mercado arroja un precio de equilibrio de cero, o muy barato… pues es lo que hay.
En segundo lugar, el articulista cita varios ejemplos; que si le llaman para ser jurado de unos premios, que si le piden diez líneas para acompañar una foto en un libro. No había retribución monetaria. ¿Pero toda la retribución tiene que ser monetaria? Aparecer como jurado de un premio importante, o firmando un texto en un libro de éxito, o sirviendo de base para una crítica fotográfica en una revista de notable difusión… tiene un valor. Es visibilidad pura. Es prestigio. Cosas que pueden posteriormente rentabilizarse de forma indirecta(con cursos, conferencias, venta de fotografías…). Por supuesto, volviendo al principio de libertad, él es muy libre de decir “eso a mí me da igual, yo sin dinero de por medio, nada”. Igual que otros pueden decir “a mí me compensa de sobra” y hacerlo.
Usa en el artículo un argumento que ya he oído otras veces. Que este “atropello” es ” favorecido demasiadas veces por la actitud pasiva de los propios perjudicados: fotógrafos y fotógrafas que no le dan el valor que se merece a su trabajo”. El problema es que el “valor” no es algo objetivo, que se pueda tasar. Cada uno otorgamos un valor determinado a nuestro tiempo, al resultado de nuestro trabajo. Y también a las cosas por las que estamos dispuestos a intercambiarlo: dinero, reconocimiento, satisfacción personal. Es una ecuación personal e intransferible, y de acuerdo a ella actuamos cada uno de nosotros. Y nadie puede venir a decir lo contrario.
¿Ética? ¿Dignidad? Para mí no tienen absolutamente nada que ver.

Comentarios
Leía esto en GReader y pensaba que estaba en VDC… entiendo por qué lo has puesto aquí, ya que el caso en cuestión es fotográfico, pero ampliando un poco también tendría cabida allí.
Yo me he acordado de cuando Twitter pidió voluntarios para traducirlo a otros idiomas, muchos usuarios se ofrecieron encantados y otros empezaron a decir que era competencia desleal, que era un atropello a los traductores profesionales, que era una vil manera de ahorrarse dinero… la idea subyacente era la misma: “no ofrezcas tu trabajo/hobby gratis, que es indigno”.
Pero como bien dices, cada uno es libre de hacer lo que quiera con su tiempo (sea de trabajo o sea de ocio), y a todos estos usuarios de Twitter nadie les pagó un duro, pero tienen un distintivo en su cuenta que les acredita como traductores: no es una compensación económica, pero sí moral (o de ego).
salu2
Tienes razón, el tema puede tener una dimensión más amplia. De hecho, en el fondo el razonamiento (económico) ya lo he aplicado alguna vez para otras cosas (hablando del valor y del precio).
Siempre habrá gente que, desde su posición, diga a los demás “lo que debería hacerse” (qué programas de TV se deberían ver y cuáles no, qué marcas comprar y cuáles no, etc.). Pues oye, allá cada cual con lo suyo mientras esté dentro de la ley (que es el marco de convivencia que nos hemos otorgado).
Es algo a lo que le estoy dando vueltas a la cabeza. Creo que no merece la pena estudiar una carrera universitaria si no es para terminar unos estudios que luego para ejercer se necesite una licencia, sea cómo doctor, arquitecto, abogado… Lo demás, es mejor hacer masters y cursos que estarse 5 años estudiando el temario que propone una unversidad. Para luego llamarse por ejemplo informático, pudiendo trabajar de ello cualquiera que tenga conocimientos de informática aunque no haya pasado por la universidad.
Me parece más aprovechable y eficiente el tiempo y los conocimientos adquiridos en los cursos y así además, se pueden tocar distintos palos o conseguir una determinada especialización que las universidades no te dan.
Nunca he intentado decirle a nadie lo que tiene o lo que no tiene que hacer. La libertad la queremos para eso: para poder decidir. Mi escrito se refiere a todas esas ocasiones en las que se le pide a un fotógrafo, o a una persona cualquiera, da igual, que ceda su trabajo gratis cuando el resto de personas implicadas cobra por lo que hace. El que alguien quiera ofrecerse a trabajar gratis o a regalar sus fotos está perfecto y entra desde luego dentro de la competencia de sus decisiones personales. Pero sigo pensando que ceder nuestro trabajo fotográfico gratis nos perjudica a la larga puesto que los demás dejan de valorar lo que cuesta (dinero, esfuerzo, tiempo…) hacer fotos. En definitiva, lo mismo que cuesta imprimir, editar, diseñar o distribuir. Y todos estos sí que cobran sus honorarios. Así que, que cada uno haga lo que quiera con sus fotos, yo desde luego no quiero decirle a nadie lo que debe o no hacer. Pero si no reflexionamos sobre algunos temas, entonces hay cosas que nunca cambian: como por ejemplo que cobren todos los responsables de publicar un libro menos el que pone las fotos. Yo también predico la libertad, pero a veces es bueno pensar un poco más allá.
Fernando, gracias por tus puntualizaciones. Creo que, en el fondo, el problema es que todos (y digo todos) tenemos a infravalorar esa parte de esfuerzo y dedicación en cualquier actividad. Si vemos algo tangible (como un papel imprimido), o que lleva un proceso físico (con sus imprentas gigantescas) nos resulta más fácil entender que eso “cuesta”, y que por lo tanto cabe pagarlo. Pero cuando se venden “intangibles” (a mí me pasa contínuamente en mi trabajo) uno tiende a pensar “pero bah, si eso lo has hecho en un minutillo ahí en el ordenador”. Si a eso le unimos que los que no pretendemos obtener un rendimiento económico de ese esfuerzo y dedicación (que lo hacemos por amor al arte) no solemos asignar un valor económico a dicho esfuerzo (y por lo tanto el mero hecho de que cuenten con nosotros, o de que pongan nuestro nombre, ya nos compensa)… pues llegamos a la situación descrita. Que entiendo que es una puñeta para quien sí quiera ganarse la vida con eso… pero creo que es algo imposible de controlar.
Vuelvo aquí, y ya sabes porqué ;) No voy a añadir más de lo dicho y menos a estas alturas.
Recuerdo a Fernando Puche, vi una de sus exposiciones en Córdoba y me impresionaron sus fotos, allá por el 2002 sino recuerdo mal… sus fotos supongo que influyeron en que me interesará más en la fotografía y el par de correos que intercambiamos por aquel entonces. Juraría que hablamos de la importancia de ser conocido para poder exponer y para que tus fotos fueran valoradas. Ocho años después me alegro de que Fernando Puche sea conocido y sus fotos valoradas, y de ver sus libros cuando busco libros de fotografía.
No sé si me explico ;)
Yo he “regalado” fotos pero no siempre por puro altruismo, que también. Uso fotos CC en mis blogs, no podría pagar por ellas, y por tanto considero que una parte de mis fotos tienen que poder usarse libremente.
Incluso si fuera profesional seguiría destinando un tanto por ciento a licenciar alguna con CC… y no sólo por altruismo o por compensación… también puede ser una inversión.
Lo mismo pasa con la música, conozco muchos grupos que nadie ha escuchado nunca y jamás alguien lo hará. Y otros que “regalaron” sus canciones y ahora viven de eso.
Saludos de nuevo.