Hermanos
No es que pretenda abrasar aquí con fotos de los críos. Aunque hay que reconocer que, teniéndolos cerca, uno no se cansa de hacerles fotos… Como por ejemplo ayer: sábado por la mañana, y un ratito de hacer tonterías y revolcarse en la cama de los mayores, entre almohadas y edredones.
El problema de las fotos de interior es la iluminación, especialmente con modelos en movimiento; para hacer bodegones puedes jugar con una iluminación controlada, o incluso usar la luz disponible con tiempos de exposición largos… pero claro, con personas en movimiento no te puedes permitir esas exposiciones largas (las fotos saldrían muy movidas) y necesitas luz adicional.
Aquí estuve utilizando casi todo el rato la técnica del flash rebotado en el techo. Es decir, en vez de dirigir el flash directamente a los sujetos (lo que provoca una iluminación dura, sombras muy marcadas, diferencias de iluminación notable entre distintos planos), se dirige hacia el techo de forma que éste hace de difusor, proporcionando una iluminación más suave y homogénea. El problema es que no te puedes beneficiar de las ayudas (como el TTL) para calcular la potencia de flash necesaria, y tienes que hacerlo a manija. Y yo eso todavía no lo tengo muy controlado, y además tampoco había mucho tiempo (si me pongo a hacer pruebas, etc… la tropa se me aburre; ¡¡son poco pacientes!! Y como encima no parábamos de movernos, tampoco hubiera servido de demasiado… habría que haber estado recalculando todo el rato).
Posiblemente lo ideal (con mis medios) hubiera sido plantear un esquema de iluminación como el que apunta David Hobby en este post: dos flashes situados en esquinas contrapuestas de la habitación, apuntando al techo, creando una iluminación razonablemente homogénea y constante en todo el espacio. De esta forma, no hubiera importado dónde me pusiera yo, o dónde estuvieran los chicos, que la luz hubiera sido siempre la misma.
Pero tampoco fue algo planificado, así que hice lo que pude con el flash puesto en la cámara, pero en general las imágenes quedaron con menos luz de la que me hubiera gustado. Posteriormente con el Lightroom corregí un poco (o bastante, según el caso) la exposición, pero inevitablemente apareció ruido…
Pero bueno, con sus deficiencias técnicas, fue un rato la mar de entretenido. Y es que eso de poder compartir la afición fotográfica con la familia tiene su punto.

