Mimo

Mimo

Mimo. Me parece una actividad muy meritoria. Quedarse plantado ahí, en medio de la calle, durante horas… aguantando la inmovilidad, las miradas de la gente, el frío o el calor… No he entendido nunca cuál es el objetivo del mimo, pero reconozco que como paseante me resulta muy atractivo.

Ésta es una foto tomada durante las Fiestas de Aranda de Duero del 2008. Se celebra en esas fechas un encuentro internacional de mimo, y las calles del centro se llenan de personas que, como ésta, se pintan y se disfrazan para transformarse en estatuas (unas más inmóviles que otras) humanas. El colorido y la variedad de los mimos hace que sea un objeto fotográfico muy atractivo para retratar, con la ventaja añadida de que están ahí, sin moverse, dándote tiempo a encontrar el encuadre o la configuración que más convenga.

Si volviera a hacer una sesión de mimos, lo que buscaría cuidar más serían los fondos. Dentro de lo posible, claro, porque todo depende de dónde estén situados y a veces el entorno da poco juego. Éste no es el mimo que más me gustaba, ni la foto más expresiva. Pero sí la que tenía un fondo más limpio