Que mis fotos parezcan más profesionales

Con este “pequeño” objetivo es con el que me presenté al curso de fotografía que organizaba el ayuntamiento de mi pueblo hace ya dos años. Era un curso de fotografía básica, y el primer día hubo una ronda de presentaciones en la que cada uno explicaba qué pretendía con el curso. Había gente que a lo que aspiraba era a entender el funcionamiento de su cámara doméstica. Mi aspiración era la que da título al post.

No tenía ningún conocimiento de fotografía, sólo la voluntad de aprender. Estaba al nivel del uso “típico” que se le da a las cámaras compactas domésticas: viajes, cumpleaños, alguna foto familiar… Y claro, yo veía que lo que yo hacía estaba a años luz de las fotos que podías ver por ahí. Pero algo me decía que, aun asumiendo que pudiera haber un componente de talento innato o las lógicas diferencias derivadas de la cámara que usases, yo podía (con el talento y la cámara que tenía a mi disposición) hacer mucho más por mis fotografías. “Que parezcan más profesionales” fue la forma de expresarlo, aunque supongo que me refería simplemente a que fueran “mejores”.

El curso discurrió por el terreno de lo básico. Pero a mí me sirvió para “ver el camino”, darme cuenta de la cantidad de cosas que efectivamente podía hacer para mejorar mis fotos. Sí, la cámara era uno de los factores, pero ni el único ni el más importante. Ahí fue donde empecé a entender las bases de la fotografía, el funcionamiento de la cámara, el impacto que nuestras decisiones tienen sobre el resultado final, la importancia de la iluminación, de la composición, del tratamiento posterior…

Desde luego, es un camino largo que apenas acabo de empezar. Pero, al menos, he ido adquiriendo una pequeña idea de por dónde hay que ir. Algo que, cuando fui aquel día al curso, era un misterio para mí.