Flash de relleno

Retrato en el bosque

Esta foto está tomada el día que estuvimos de excursión en el Monasterio de Piedra. Después de subir y bajar un buen montón de escaleras (nada del otro mundo a no ser que vayas con dos niños pequeños, sillita, bolso, paraguas para por si acaso… me río yo de los sherpas del Himalaya), nos sentamos un ratito en una zona de recreo, con columpios y demás. Una zona muy agradable, a la sombra de los árboles.

Precisamente estos árboles proporcionaban un excelente difusor natural para la luz, generando una zona de luz bastante homogénea en la que sacar fotos. Pero, en la zona del fondo, la luz del sol penetraba en todo su esplendor, provocando un contraste lumínimo importante. Y ya se sabe que, mientras que nuestro ojo es capaz de lidiar con ese rango dinámico sin problemas (es decir, podemos visualizar a la vez zonas bastante contrastadas) las cámaras no: o exponemos adecuadamente para la zona más iluminada (en cuyo caso las zonas menos iluminadas nos aparecerán bastante sombrías), o exponemos adecuadamente para las zonas menos iluminadas (en cuyo caso la zona de más luz aparecerá totalmente quemada).

Pero hay una forma de evitar esta situación, y es utilizando el flash como relleno. Se ajusta la cámara para exponer correctamente la zona más iluminada, y se activa el flash (en este caso el integrado de la cámara; realmente hay pocas situaciones más en las que resulte de utilidad) para dar un poco de luz extra a la zona menos iluminada. De esta forma, evitamos que aparezca como una mancha oscura. Y si podemos ajustar la potencia del flash, entonces podemos adecuarlo para que el “flashazo” no sea ni excesivo ni insuficiente (¿cómo? ensayo error :D)

Pues eso es lo que hice aquí. Así, conseguí que el fondo soleado apareciese correctamente expuesto, y a la vez iluminé el rostro de la modelo con el flash para equilibrar la exposición de los dos planos.