El viaje de la visión

Una de las cosas que tiene esto del hobby fotográfico es que te apetece leer sobre ello. Yo voy leyendo libros aquí y allá: que si un manual genérico sobre fotografía, que si un libro más específico de iluminación, o de macrofotografía… Normalmente incluyen algunas cosas que ya sabes, otras que vas aprendiendo… pero estos días he dado con un libro que además me ha hecho reflexionar. Se trata de “Within the frame: the journey of photographic vision“, de David Duchemin.

Duchemin centra gran parte del libro en un concepto, la “visión“. La idea de que una fotografía es un instrumento de transmisión de sensaciones, y que el fotógrafo es el encargado de identificar la esencia (de un lugar, de una persona, de una situación) y crear (a través de la técnica, la composición, la iluminación, incluso la post-proudcción) una imagen que consiga que otros, al verla, perciban y sientan dicha esencia.

Digo que este libro me ha hecho reflexionar porque, hasta ahora, mi acercamiento a la fotografía está siendo muy “técnico”. Estoy aprendiendo las bases de la composición, de la exposición, de la iluminación, del retoque… despacito y con buena letra. Pero no me había parado a pensar que todo eso no son más que medios para alcanzar un determinado fin. La idea de que primero hay que pensar en el sentido que se le quiere dar a una imagen, y después poner todos los elementos técnicos a trabajar para dar forma a esa visión, es nueva para mí. Hasta ahora era algo que no me había planteado conscientemente. Si acaso, en alguna ocasión puede haber surgido de forma inconsciente/intuitiva dando lugar a fotos que luego, al mirarlas, me hacen pensar “mira, esta foto parece que transmite algo”. De hecho, revisando ahora algunas de las fotos que más recuerdo, me doy cuenta de que precisamente las recuerdo porque hay una conjunción de factores (expresión, composición, técnica, iluminación, post-procesado) que se han alineado (insisto, en mi caso de forma inconsciente/intuitiva) para crear una imagen más “memorable”.

Me queda mucho, muchísimo por aprender en el ámbito de la técnica. Pero el libro de Duchemin me ha abierto los ojos a este mundo de la “visión”, que también tendré que empezar a desarrollar poco a poco. Curiosamente, tengo la sensación de que no son dos mundos en conflicto, sino más bien complementarios: tratar de plasmar de forma consciente una visión en una imagen me va a ayudar a desarrollar más y mejor la técnica, porque servirá para enfrentarme a mis limitaciones (“quiero transmitir esto, y para ello necesito aplicar estas técnicas que desconozco así que voy a aprenderlas”). Y en paralelo, cuantas más técnicas aprenda, más alternativas tendré a mi disposición para plasmar una determinada visión.

En fin, no sé, tengo la sensación de que este libro ha supuesto dar un paso importante en mi concepción de la fotografía.