Bolardo de Santoña

Bolardo

Santoña, en Cantabria, es un lugar curioso. De origen marinero, con una importante industria conservera, ha evolucionado (sin perder sus señas de identidad: el puerto y la lonja siguen moviendo toneladas de mercancía) para integrar también el perfil turístico: puerto deportivo, parque natural de las marismas, los fuertes militares napoleónicos convertidos en centros culturales, esculturas por doquier, paseos para turistas… Todo ello alrededor de su agradable paseo marítimo, adornado con bolardos como éste, a cuyos pies hay una pequeña playa que sólo aparece con la marea baja.

Y este bolardo (o noray, como por lo visto también se llama) refleja para mí esa doble identidad. Alejado de su uso original (servir como amarre para las embarcaciones), sigue en su posición, ahora como ornamento. Evolución e integración de distintas realidades, pero siempre con el mar como protagonista.