Posando para la foto

Estoy unos días de vacaciones en casa de mis padres. Como suele ser habitual, la casa está llena de recuerdos acumulados a lo largo de toda una vida, incluyendo muchas fotos. Me he estado fijando en ellas, y me he dado cuenta de que el 99% de ellas responden a un patrón común: son fotos “posadas”. Me refiero a esas fotos, individuales o de grupo, en la que los sujetos miran a la cámara, ponen su “sonrisa de foto” y su “pose de foto”, permanecen quietos durante unos segundos y dicen “patata”. Por haber, hay incluso unas cuantas fotos de carnet de varios miembros de la familia a distintas edades (incluyendo, claro, unas cuantas mías).

Lo cierto es… que no me gustan demasiado. Es verdad que es una costumbre eso de “sacarse una foto”, normalmente para celebrar alguna ocasión especial (cumpleaños, navidades y eventos similares), o cuando uno va de viaje. Pero, para mi gusto, son fotos “falsas”, poco naturales. Sí, certifican eso de que “yo estuve allí” y/o “yo tenía esta cara”, sirven como testigo de un momento determinado. Pero no transmiten casi nada aparte de eso.

Me gustan mucho más las fotos más naturales, las fotos que reflejan un gesto espontáneo, una interacción, un cruce de miradas, una sonrisa no forzada, una postura no preparada para la foto… ésas son las fotos que me gusta sacar, y ésas son las fotos que me gusta colgar en mis paredes o regalar. Aunque claro, son fotos mucho más difíciles de conseguir.