Hacer fotos de rayos y centellas (tormentas)

Tormenta

La otra noche se empezó a formar tormenta de verano, de ésas que vienen con nubes oscuras, ventarrón, y ruido lejano de truenos. Así que aproveché a salir a la terraza y ver si era capaz de fotografiarlo en condiciones… y oye, el resultado no está mal, ¿no?

Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo sacar una foto a un rayo. La idea de esperar a verlo para disparar… no funciona. “Más rápido que un rayo”, dicen… bueno, pues la cámara haciendo la foto no lo es. Además, habría que ser extraordinariamente preciso para captar el rayo a una velocidad normal… Así que el truco está en poner una velocidad de disparo larga (p.j. yo utilicé 5″ por toma) para captar el rayo, y además en disparar “preventivamente”: es decir, darle al botón y confiar en que durante esos 5 segundos salga un rayo.

Suena aburrido… y en cierto sentido lo es. En el rato que estuve, saqué unas 100 fotos (clic-espero cinco segundos a ver si cae un rayo-cloc;). De las cuáles, en apenas 6 se ve algún rayo (las otras 94, mero cielo oscuro). Aun así, en una noche tormentosa como ésta, no es difícil que antes o después, acabes cazando un rayo. El resultado de una de esas fotos sería, por ejemplo, éste (así es tal cual salió de la cámara: que no está mal por sí misma)

La cuestión es que, para darle más dramatismo a la imagen, mi idea era fusionar varias “fotos con rayo“, para crear una única más espectacular (obviamente, esto implicaba el uso del trípode “quieto-parao” para que todas las fotos fueran iguales… además de que ya era imprescindible el trípode de por sí para hacer una foto de 5″). Y eso es lo que me puse a hacer, experimentando con los modos de fusión. En este caso era el modo “Screen” el que me pareció que daba el mejor resultado (nada fácil, teniendo en cuenta que en cada foto las nubes estaban en un sitio o en otro, y el efecto que cada rayo tiene iluminando lo que tiene alrededor). Luego ya fue cuestión de adaptar contraste, tono, saturación… hasta llegar a un resultado que me dejó contento.

La verdad es que fue un experimento entretenido, incluso aunque a ojos de mi mujer corriese el peligro de que “me partiera un rayo”. Otro día sería divertido hacerlo en campo abierto, con una mayor perspectiva de la tormenta… ahí sí que se tienen que ver rayos por doquier.