Un recuerdo, y además bonito

Pasó no hace mucho. Estaba dando una vuelta con los niños por un parque. Ellos se subieron a unos columpios, los dos a la vez. Una de esas bonitas estampas familiares. Saqué el móvil para hacerles una foto. Y me descubrí poniéndome delante del columpio, buscando la simetría, asegurándome de que la luz no hacía ningún extraño, esperando el momento en el que los dos niños estuviesen en el mismo punto de balanceo…

Sin duda, una de las funciones principales de la fotografía para mí es el de “capturar recuerdos”. Ser capaz de retener un instante en una foto para que cuando la veas (días, meses o años después) te refresque la memoria y te traslade a esos momentos. Da igual que sea un viaje, un evento familiar, un lugar que hemos visitado…

En este sentido, hay una realidad: para despertar un recuerdo, lo mismo da que la foto esté “bien hecha”. Iluminación, técnica, composición, la calidad de la propia cámara… no afectan a la “conexión emocional”, que es la que nos hace revivir esos instantes. Es decir, para activar el recuerdo de ese día en el parque, hubiese funcionado igual de bien una foto sin simetría, sin equilibrio, a contraluz, etc…

Así pues, si de lo que se trata es de tener recuerdos, y la calidad no afecta… ¿para qué esforzarse en hacer “fotos bonitas”?

Visto así… Y sin embargo, a igualdad de condiciones, yo prefiero una foto visualmente más “apañada” a una descuidada. Seguro que daño no hace, siempre y cuando el coste de “hacerla bonita” no sea excesivo (para algunas cosas, como para fijarse en la composición, es gratis). Igual que cuando uno escribe, el mensaje se puede transmitir igual con “lenguaje SMS” que con frases bien construídas y ortografía cuidada… pero hay algo (intangible quizás; con un punto de “snobismo”, si queréis) que hace diferente uno de otro.

Así que igual que uno aprende el lenguaje escrito (conociendo las reglas, y practicando), uno puede aprender el lenguaje visual, y aplicarlo. ¿Podrías vivir sin él? Para la mayoría de “usos comunes” de una “persona común”, seguro. Pero tampoco te va a matar, ¿a que no?

PD.- No digo yo que el resultado sea el súmmum de la calidad fotográfica. Todo proceso de aprendizaje es un contínuo, en el que siempre hay niveles superiores… y yo estoy en ello :)